11 ene 2015

¿DE DÓNDE SALIÓ ESE NOMBRE DE “VIRGEN VENCEDORA” Y CUÁNDO LE ROBARON LOS ZARCILLOS?

Desde hoy falta apenas un mes para la celebración de los 201 años de la Batalla de La Victoria y entramos en la recta final de los preparativos. Uno de los asuntos más importantes a resolver, es la escogencia del Orador de Orden, quien debe pronunciar lo más trascendente que le queda a la ciudad de estas celebraciones, que es el discurso. Por esa tribuna han pasado los grandes oradores de la ciudad y del país y algún día se publicará una recopilación de esas oraciones patrióticas. 

Para este año estamos proponiendo muy respetuosamente  como orador,  al doctor Carlos Julio Tavera-Marcano, abogado, maestro, doctor en Historia (Summa Cum Laudae), autor de las mejores investigaciones que se han hecho sobre nuestra ciudad y que están contenidas en sus libros “Historia de la Propiedad de la tierra en el Valle de Aragua”, “De Algunas familias Victorianas”, “Demografía de La Victoria” y otros, pero cuyo principal aporte  ha sido el magisterio en nuestra educación secundaria y hoy en día en el Pedagógico y en la Universidad.  Es difícil encontrar a un victoriano contemporáneo, que no haya sido alumno del doctor Tavera en el liceo “Ramón García de Sena” o en otra institución. Creemos que es la persona que acumula la mayor cantidad de méritos intelectuales y personales para ocupar esa tribuna y que en consecuencia será elegido por unanimidad. 

Otro de los asuntos que debe decidirse, es hacer una Sesión Solemne conjunta donde estén presentes las autoridades del Poder Ejecutivo Municipal encabezados por El Alcalde y el Poder Legislativo Municipal encabezado por La Presidenta de la Cámara Municipal, acompañada por todos los integrantes de esa alta corporación. El año pasado se justificó que los actos que tradicionalmente se realizan el 12, se pasaran para el 13, porque por ser el Bicentenario de la Batalla, el 12 vino a sesionar a la ciudad la Asamblea Nacional. Pero siempre los actos centrales de la celebración han sido un Solemne Te Deum en la Catedral, en cumplimiento del voto del general Ribas, y una Sesión del Concejo Municipal. 

El año pasado los cadetes de la Academia Militar de Venezuela (que por cierto funcionó en nuestra ciudad en 1928), por iniciativa del Rector de la Universidad Militar, general Alexis José Rodríguez Cabello, recorrieron el camino que siguió el Vencedor de los Tiranos en 1814, saliendo de Caracas el 8 de febrero y llegando a nuestra ciudad el 10. En estas oportunidad se presentó en la Plaza Ribas una escenificación de la batalla, con la participación de caballería, ejércitos, lo cual fue la mejor evocación que hayamos visto de lo que pasó aquel memorable día. Este año se repetirán tanto la caminata pedagógica durante la cual habrá conversatorios, foros, conferencias y charlas en el propio terreno de los hechos, hasta la llegada a la ciudad donde Ribas fue recibido por las comunidades indígenas de Macuaya (lo que llaman hoy en día Maletero), para concluir con la escenificación de la batalla.

Este año se suma el hecho de que el 31 de enero es el bicentenario de la muerte del general Ribas y aun cuando en nuestra ciudad lo conmemoraremos como todos los años, con  un Solemne Funeral, los actos centrales tendrán lugar en la ciudad de Tucupido, capital del otro Municipio “José Félix Ribas”, en el estado Guárico. Hasta la capital llanera será trasladada “La Virgen Vencedora” para que presida el Solemne Funeral, el Desfile Cívico Militar y todos los demás actos  conmemorativos. Por cierto que del lugar donde fue sacrificado cobardemente el héroe, traerá nuestro querido Padre Suso, tierra, que mezclada con tierra de la Plaza Bolívar de Caracas que traerán los cadetes, tierra de la Plaza Ribas de La Victoria y reliquias de nuestros antepasados, serán sembradas en nuestra Plaza Mayor, para que estén juntas la tierra de su cuna, la del mayor pedestal de su gloria y la del pueblo donde con su muerte, se elevó hacia la inmortalidad. 

Por cierto que amigos intelectuales y estudiantes de Tucupido, me han estado preguntando que ¿de dónde sacamos nosotros ese nombre de “Virgen Vencedora”?, porque no aparece en ningún libro; y es cierto. Como estoy seguro de que muchos jóvenes victorianos tampoco lo saben, debo aprovechar la oportunidad para repetir lo dicho sobre el interesante tema. El general Ribas pertenecía a un hogar profundamente cristiano. Dos de sus hermanos eran sacerdotes y dos de sus hermanas, monjas. El mismo a los diez años de edad había solicitado ingreso a la Orden Tercera de San Francisco. Los rigores de la guerra no habían mellado su fe. Ya en una oportunidad durante la Campaña Admirable, luego de la batalla de “Los Horcones”, se dirigió a Barquisimeto a colocar su espada a los pies de Nuestra Señora de La Paz, en Acción de Gracias por el triunfo obtenido. Según la tradición, durante la Batalla de La Victoria, a las cuatro de la tarde, presintiendo la derrota, entró en la Iglesia (nuestra actual Catedral), se postró frente a la imagen de la Virgen Inmaculada Concepción y le rogó que salvara la tropa. La oración del valiente guerrero fue interrumpida por el grito de un soldado quien desde el techo del templo le anunciaba que por el camino de San Mateo venia una polvareda. Era el refuerzo que llegaba al mando de Vicente Campoelías, español patriota, cuya sola presencia es clara prueba de que nuestra contienda magna no fue entre venezolanos y españoles sino entre patriotas y realistas.  Eran dos escuadrones de caballería a las órdenes de Manuel Cedeño y los hermanos Juan y Francisco Padrón y 220 infantes comandados por el Teniente Coronel José María Ortega y por el Capitán Antonio Ricaurte, quien el mes siguiente entraría en la inmortalidad precedido por el estruendo de mil cañones. Cuando el Cabildo de Caracas acuerde rendirle honores a Ribas dirá:

“La sangre de los ilustres caraqueños derramada en La Victoria y la protección visible de María Santísima de la Concepción fueron los que salvaron la Patria en aquel memorable día; [...] espero de la Municipalidad marque este día para bendecir a la madre de Dios con el título de la Concepción, jurándole una fiesta solemne anual en la Santa Iglesia Metropolitana, a que deben asistir todas las corporaciones y exhortando a las demás ciudades y Villas para que en gratitud ejecuten lo mismo”.

La voluntad del héroe ha sido respetada desde entonces. Apenas a 18 días de la batalla se celebra el primer Te Deum en la Catedral de Caracas. Sabemos que en otras parroquias y pueblos se hicieron fiestas votivas pero ignoramos en cual momento comenzó a celebrarse la misa en La Victoria.

El mismo Cabildo acuerda el 22 de marzo de 1814 que al General José Félix Ribas “por sus heroicos esfuerzos y pericia militar en defensa de la patria [...} debía ceñírsele como premio cívico un sable conque destruyese los tiranos enemigos de la patria y una banda tricolor a semejanza del pabellón nacional con el escudo de la Inmaculada concepción...”

La Virgen fue traída a la ciudad en el Siglo XVIII por una Cofradía que el 8 de diciembre de 1736 fundaron Don Francisco José Rodríguez de Freitas, Don Basilio de Thovar y Don Gonzalo Quintana, en cumplimiento de una dotación que para ello mandó a erigir Doña Paula Loreto de Silva, la hija de Francisco de Loreto.

En 1954 con motivo del centenario del Dogma de la Inmaculada Concepción de la virgen, el Arzobispo Coadjutor de Caracas, Monseñor Rafael Arias Blanco dictó a su Secretario,  Feliciano González Ascanio quien llegó a ser el Segundo Obispo de Aragua, una Resolución en cuyo texto anota: “Tráigase de La Victoria, a “LA VIRGEN VENCEDORA DE RIBAS”. Es este recordado pastor quien le da su nombre guerrero. Pero resultó,  que cuando devolvieron a la sagrada imagen, le habían robado los zarcillos. Mi madre le regaló sus propios zarcillos y la Virgen los lució durante algún tiempo,  pero se los volvieron a robar. Entonces mi hermana Morella le regaló los suyos y pasado algún tiempo, se los robaron también. 

En 1984 el Director de la Academia Militar de Venezuela, general Carlos Julio Peñaloza Zambrano solicitó permiso a Su Eminencia el Cardenal José Alí Lebrún Moratinos Arzobispo de Caracas quien había sido el Primer Obispo de Aragua, para designarla Patrona de la Academia Militar de Venezuela, lo cual aprobó entusiastamente.  El 14 de febrero de 1986 en solemne ceremonia celebrada en el Patio de Honor de nuestra Alma Mater Militar, La Virgen Vencedora fue entronizada como madre de los futuros oficiales quienes pusieron vidas y espadas bajo su protección como lo estuvieron ayer las de quienes defendieron La Victoria. En esa oportunidad se acordó, que la Academia Militar, por contribución de sus propios cadetes, le regalarían a su Patrona, unos zarcillos de oro, con el Escudo de la Academia Militar. 

Durante los años siguientes, cada año el desfile militar siempre lo presidía La Virgen, escoltada por Cadetes, Seminaristas, Estudiantes y Jóvenes  Trabajadores, hasta que por olvido o por descuido, no volvieron más. Pero más de un cuarto de siglo después, un día se presentó el Rector de la Universidad Militar de Venezuela, general Alexis José Rodríguez Cabello y pidió visitar a La Virgen. Venía acompañado del Obispo Castrense  Monseñor José Hernán Sánchez Porras, del Capitán Cruz y de una representación del Cuerpo de Cadetes. Fueron recibidos por el Padre Suso, el Alcalde del Municipio y el Cronista de la Ciudad. Se ofició una Eucaristía presidida por el obispo y por el Padre Suso, Custodio de la Imagen y al final, para sorpresa nuestra, el general Rector dijo: “Venimos a honrar un compromiso adquirido por nuestra Alma Mater con nuestra Patrona”. Seguidamente abrieron un pequeño estuche y una cadete mostró los zarcillos de oro que fueron bendecidos por el Obispo y los colocó en el rostro de su Patrona. 

6 ene 2015

¿CUÁL ES LA VERDADERA PATRONA DE LA VICTORIA?



1.- En un lejano país situado entre El Peloponeso y Epiro (en la actual Grecia) se produjo una de las batallas navales más decisivas de la historia de la humanidad. Ocurrió el 7 de octubre de 1571, hace 442 años, en un golfo llamado Lepanto y en ella se enfrentaron la armada del Imperio Otomano y la Liga Santa que era una coalición cristiana formada por España, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Se enfrentaron 400 buques cristianos contra 400 buques turcos en el golfo de Lepanto.  Los cristianos vencieron y solo se salvaron 30 galeras turcas. Con el triunfo cristiano se frenó el expansionismo turco por el Mediterráneo Occidental. Entre los soldados españoles estaba Miguel de Cervantes Saavedra quien recibió una herida que le inmovilizó la mano siendo llamado desde entonces “El Manco de Lepanto”. 

El gran estratega que armó la coalición fue el Papa Pio V, pero las tropas cristianas iban comandadas por don Juan de Austria hijo del Rey Carlos Quinto y hermano natural de Felipe II y los turcos por Alí Bajá señor de Argel y gran marinero a las órdenes del sultán Selim II. Han corrido desde entonces dos leyendas: una dice que el Papa le ordenó a todas las iglesias de Roma que rezaran el Santo Rosario para que la Virgen cuya fiesta se celebraba el 7 de octubre protegiera a las tropas cristianas y él mismo lo ofició en la Basílica de Santa María La Mayor; la otra dice que en la noche previa al combate, la Virgen se apareció en el cielo y le señaló a don Juan de Austria el lugar donde estaban escondidos los turcos, lo cual facilitó la sorpresa con el consiguiente triunfo.


Según nos explicaba el poeta Miguel Ángel Álvarez Mudarra primer cronista de La Victoria, el Papa le dio a la Virgen del Rosario el título Nuestra Señora de La Victoria de Lepanto y el Rey Felipe II ordenó a los ejércitos que estaban  en América que a los pueblos que fundaran en esos años les pusieran el nombre de Nuestra Señora de La Victoria, lo cual explica que en todos los países americanos haya una o más ciudades llamadas “La Victoria”. Sin atornillarnos con ninguna teoría fundacional señalaré que desde los primeros días a nuestra ciudad se la llamó Pueblo de Nuestra Señora de La Victoria y fue la Virgen del Santo Rosario epónima del pueblo (va una).

2.-El 18 de noviembre de 1620 el padre Gabriel de Mendoza erige la iglesia de La Victoria (cumplirá cuatro siglos dentro de siete años); se dice que “erigió y fundó otra iglesia con la advocación y nombre de Señora Santa Inés y en el pueblo fundado de Nuestra Señora de La Victoria”, de lo cual podría deducirse que la patrona pasó a ser Santa Inés a quien se dedicó la iglesia. Hasta bien entrado el siglo XX las niñas “Inesitas” que al crecer se convertían en “Inesianas”. Conformaban su Cofradía y hasta cantaban el “Himno a Santa Inés”. (Ver interesante trabajo de la Profesora Gisela Pastori sobre las Cofradías Victorianas) y van dos.

3.-Cuando en la octava década del siglo XVIII  el gran Obispo Mariano Martí visita la ciudad encuentra un cuadro de la Virgen de Guadalupe de Extremadura, obra que se atribuyó a los pintores españoles Zurbarán y Murillo. La obra pertenece al grupo de las vírgenes negras o morenas de la península entre las cuales también está La Macarena que en árabe quiere decir “cara morena”. Además de Patrona de Extremadura, lo es de las Españas y de la Hispanidad.
Atendiendo a nuestra invitación visitó La Victoria el eminente historiador Carlos Federico Duarte máxima autoridad en historia de las artes en Venezuela y se pronunció en principio y hasta mejor estudio, por el nombre de Juan Pedro López abuelo materno de don Andrés Bello. Ya desde principios del siglo el pueblo se llamaba Pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe de La Victoria (así aparece en las actas del cabildo de indios). Posteriormente cuando el Rey Carlos IV revisa la solicitud hecha por los vecinos españoles de La Victoria quienes le piden que en vista de que tienen más de trescientas casas de rafas y tapia, dos cuarteles para cinco compañías,  casa real y cárcel real, estudios de latinidad, una población suntuosa rica y benéfica,  donde se dividían todos los caminos, calles alineadas y más de 40 trapiches e ingenios, la eleve a la categoría de Villa, la real majestad se pronuncia el 5 de septiembre de 1795 en San Ildefonso mediante una Real Cédula. El nombre propuesto y obviamente aceptado es el de Villa  de Nuestra Señora de Guadalupe de La Victoria (van tres).
Por último, el 22 de enero de 1814 se comunica que El Libertador ha elevado al rango de ciudad a La Victoria y se somete a la aprobación del Cabildo de Caracas, corporación que debe decidir. Antes de cumplirse un mes de esta decisión se produce la Segunda Batalla de La Victoria cuyo triunfo atribuye el general Ribas a la intercesión de la Inmaculada Concepción (La Virgen Vencedora), lo que hizo creer a muchos -aun hoy en día- y durante mucho tiempo, que esta sagrada imagen fuera la patrona de la ciudad (van cuatro).

Para nosotros los victorianos de la actual generación no hay duda de que la Patrona es La Guadalupe, pero ¿cuál?  Porque que en el siglo XIX la Primera Dama de la República doña Josefa de la Concepción Báez Reverón de Rojas Paúl encargó a España una Virgen de Guadalupe para regalársela a la iglesia de su ciudad natal; pero al mismo tiempo de Nirgua se había encargado otra imagen y llegaron por tren una grande y otra pequeña. Nadie tuvo dudas de que la grande era para La Victoria y la pequeña para Nirgua. Al tiempo cuando se descubrió el cambio ya nada hubo que hacer porque la feligresía de nuestra ciudad adoraba a su patrona y la de Nirgua, a la suya. Y aquí se produce un cambio porque la Guadalupe original que era la de Extremadura es una pintura pero la que nos llega luego es una imagen “de bulto” o sea, una escultura (van cinco). Y como para terminarla de amolar, la Guadalupe que nos llega es la mejicana, la de los “cuates”, la madrecita o la “patroncita” de Méjico y de América. Tenemos un Vice Patrono escogido por papelitos. A mediados del siglo XVIII los pardos de La Victoria se alistaban para ir a Puerto Cabello a defender el territorio de piratas ingleses que lo atacarían pero consideraron que era necesario contar con un apoyo celestial y decidieron designar a un patrono escogido por la suerte. Metieron en una caja papelitos con todos los nombres del santoral cristiano y una mano inocente sacó el que decía “San Nicolás de Tolentino”. Fue aprobado por la iglesia y se le tuvo por Vicepatrono de la ciudad. Tuvo cofradía importante.

Pero queda por dilucidar otro asunto que es: ¿de dónde es Patrona la Guadalupe? Es fácil responder que “de la ciudad” ó “de La Victoria”; pero ¿de cuál ciudad ó de cuál Victoria? Ello porque en un principio la ciudad tenía una sola parroquia y al ser la patrona “de la única parroquia” lo era de toda la ciudad, pero al surgir otra parroquia (que fue la de Candelaria en la Otra Banda en el siglo XIX), ya la Patrona del centro no lo era del sur de la ciudad sino solamente de la Parroquia de Guadalupe, lo que ahora se llama “el centro” o Parroquia Juan Vicente Bolívar. Pero resulta que han surgido nuevas parroquias (La del Carmen en la antigua Sabana de Lele, la de San José en La Mora, la de Las Mercedes), entonces surgen dos preguntas: 1) De dónde es Santa Patrona la Virgen de Guadalupe? y 2) Cuál es la Santa Patrona de toda  La Victoria?  

A lo anterior se suma que tal como se lo hemos propuesto a los ilustres Obispos que nos distinguieron con su amistad, José Alí Lebrún Moratinos (antes de ser Cardenal), Feliciano González Ascanio, Luís Eduardo Enríquez, José Vicente Henríquez Andueza y Reynaldo Del Prette Lissot (antes de ser Arzobispo), debe crearse la Parroquia de El Calvario que tendrá como Patrón al Santo Cristo Aparecido  y sería la más populosa y extensa de la ciudad porque llega hasta Pie del Cerro.
Por supuesto que habiendo sido la única desde el principio del pueblo hasta fines del siglo XIX cuando surge La Candelaria, el acervo histórico  que acumula nuestra Catedral es de la mayor importancia no solo dentro de la ciudad sino dentro de Venezuela entera. Ha sido el centro espiritual, en su pila bautismal se cristianaron muchos héroes militares y civiles de la patria, y ha sido el refugio del pueblo creyente durante cuatro siglos y medio. Cuartel, caballeriza, escondite, templo, guarida, confesionario, Monumento Arquitectónico y desde el 2 de Agosto de 1962, según Gaceta Oficial N° 26.320,  Monumento Histórico Nacional. Nuestra iglesia ha sido de todo y un fiel reflejo de la vida espiritual, cívica, económica, política y hasta militar del país. Basta con recordar su presencia en las guerras o en la paz. En 2005 fue el bicentenario del nuevo templo (pasó por debajo de la mesa).  

El pasado 2014 fue el bicentenario de la batalla y parte importante de su recordación se concentró  en el templo al que tanta importancia le concedió el general Ribas. Estamos benditos por Dios porque en lugar de una Santa Patrona tenemos por lo menos cinco, pero para entonces será oportuno respondernos a dos preguntas: 1) ¿De dónde es Santa Patrona la Virgen de Guadalupe? y 2) ¿Cuál es la Santa Patrona de La Victoria? Y hay más: ¿cuándo es nuestra fiesta patronal? Sin duda que el 12 de diciembre que es el día de la Guadalupe, pero la fiesta principal de la ciudad no es religiosa sino patriótica, el 12 de febrero. Si fuera Santa Inés sería el 21 de enero,  si Nuestra Señora de La Victoria el 7 de octubre,  si La Guadalupe de Extremadura el 6 de septiembre y si la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre.  ¿Entonces? Como se ve, tenemos más preguntas que respuestas. Sería interesante escuchar la opinión de la iglesia y de la feligresía.