4 may 2015

KIRPA NACIÓ EN LA SABANA DONDE NACEN LOS CANTARES


“Quien dice “la sabana” dice “la copla”; la copla errante; todos los caminos la oyeron pasar; y mire que hay caminos en el llano”.  El maestro Gallegos navega en lo profundo y nos regala en todos sus libros, especialmente en “Doña Bárbara” y “Cantaclaro”, su visión de la vida y del alma del llanero. Siglos de trashumancia, de resistencia y de heroísmo, fluyen de sus páginas en las cuales se entiende claramente el cruce de la sangre del indio cargada de nostalgia y de deseos libertad con la del negro, espesa mezcla de rabia, rebeldía y alegría, con la de los amos blancos, para terminar creando una raza nueva sobre la faz de la tierra; el punto equidistante entre el nuevo mundo, África y España. 


DE CARLOS CRUZ DIEZ
PARA GERMÁN FLEITAS BEROES


La historia de la copla nos viene por el mar en viejos galeones y navíos conquistadores. En cambio la de la música es más complicada porque la traen los negros en sus voces roncas y agudas, en sus manos y en los cueros de sus tambores; en los laudes y clavecines de los curas y de los parranderos y la esperan aquí para cruzarse, las maracas dignísimas sustitutas de las castañuelas y cantos ancestrales que le van a dar el toque de nostalgia a los cantos recién llegados.


En la medida en que fueron nacieron nuestros cantos nacionales, surgieron cuentos, leyendas y versiones sobre sus orígenes. Algunas con bases muy sólidas, dignas de credibilidad y otras menos confiables por ser más hijas de una imaginación desbordada que de un estudio serio y analítico de las fuentes que las originaron. Cada canto, cada ritmo, cada pieza, está acompañada de historia o historias interesantes, todas ellas dignas del mayor respeto y análisis.

Es el caso de nuestros joropos, pasajes y golpes llaneros y aragüeños, que le oímos contar a viejos arpistos de Aragua como Pedro Matos o Salvador Rodriguez o a llaneros como Rafael Hurtado o Juan Briceño. 


Uno de los joropos que siempre nos llamó la atención por la cantidad de historia que encierra fue “La Kirpa” o simplemente “Kirpa”, con “K” o con “Q”.  Y lo más llamativo es que es, después de “El Gabán” que solamente tiene dos pisadas, o “El Pajarillo” y el “Seis por Derecho” que solamente tienen tres, uno de los joropos más sencillos y fáciles del repertorio llanero y sin embargo, nadie sabe lo que quiere decir.   Hasta hubo una telenovela de amor, pasión y traición como son casi todas las telenovelas venezolanas, que se llamaba “Kirpa de tres mujeres”, pero ninguna de las tres sabía lo que significaba la palabra, ni el autor de la telenovela tampoco.  Pero en La Victoria vive una familia de apellido Quirpa, lo cual me hace pensar que se trata de un nombre o un apellido indígena.



ÁNGEL CUSTODIO LOYOLA
El primero en cantarla y grabarla fue nuestro gran Ángel Custodio Loyola hace medio siglo y al menos “aclara” un poco el lugar de origen del joropo, cuando dice: “Kirpa nació en la sabana donde nacen los cantares y como Kirpa lo cantó lo supieron los palmares”. Pero no sabemos si se está refiriendo a un sitio, a un género musical o a una persona, porque primero nos dice:”Güiripa lo llaman Kirpa”; luego que: “Kirpa es joropo llanero que lo tocan en el arpa con maraca y guitarrero”,  para inmediatamente decirnos: “Hombre del alto apureño con alma y conversación, si yo tuviera tu copla (si cantara tanto como tú) te la cantara al bordón”.


Queda claro desde un principio que no se trata de música de Aragua ni de Miranda porque ésta lleva “maraca” pero no lleva “guitarrero”.



CON MARACA Y GUITARRERO
Hubo una tragedia. A Kirpa lo mataron pero debió ser herido antes de su fallecimiento porque dice el verso: “Apure lloró en silencio mientras el arpa se oía porque en el llano se supo que Kirpa se moriría” O sea, se sabía que iba a morir pero aún se oía el arpa”. Y ahora viene lo más intrincado de esta leyenda que es el del lugar del suceso. “Su cuerpo quedó en Güiripa, su voz está en el palmar, su pensamiento en la brisa,  su apellido en el cantar”. Esto de “Su apellido en el cantar” ¿nos está revelando que “Kirpa” era el apellido del arpista y que desde entonces pasó a bautizar al inmortal joropo? Remata Loyola diciendo: “Yo no sé por qué en Güiripa  no quieren a los llaneros, porque mataron a Kirpa y le hirieron al guitarrero”. 


Hasta aquí todo estuvo claro para mí, hasta que un día mi padre, quien era llanero y cumpliría cien años el próximo 2016, me dijo que el pueblo de Güiripa “donde mataron a Kirpa, no era  el del estado Aragua sino uno de igual nombre situado en la costa del Meta barinés. Un pueblo que desapareció por despoblamiento pero en el cual estuvo el Canónigo Madariaga cuando después del 19 de abril regresaba de Bogotá y en vez de venirse por mar, se vino por río y lo menciona en sus Memorias. Como buen aragüeño defendí para mi  estado el “dudoso honor”  de haber sido el escenario del lance que puso fin a la vida del gran arpista y argüí que el verso dice “Yo no se por qué en Güiripa no quieren a los llaneros”.  Entonces le oí una explicación que nunca más he oído a nadie y es la siguiente: “Hoy en día le decimos llaneros a los nacidos de San Juan de los Morros para abajo, pero eso es ahora; antes, “los llaneros” eran los hombres que trabajaban en el campo. Por ejemplo, yo en Camaguán no era “llanero” sino lo que hoy llamaríamos “citadino”. Y debe tener algo de cierto porque una vez siendo yo un niño de diez años, sentado en la puerta de la casa vi pasar a un ejército de mujeres vestidas de vivos colores y mi abuela, calaboceña y camaguanera me explicó: “Van para la entrada del pueblo a esperar a “los llaneros” porque ellos regresan a esta hora.



Mi padre, Germán Fleitas Beroes, fue un eterno estudioso de la cultura llanera. Escuchaba las historias que contaban los viejos de pueblo, en  tiempos en que ni televisión ni radio ni luz eléctrica interrumpían los relatos del llano antiguo, trasmitidos de generación en generación, fue poeta, compositor de joropos y publicó varios libros. Cuando era niño (1925) una anciana camaguanera llamada Blanca Flor Zárate de 93 años (1833) solía contarle a él, a su hermano Pedro (novelista), a Julio García Díaz, conocido en aquellos tiempos como "Ño Aguedo" (quien luego publicó sus trabajos en el semanario “Fantoches”), que era hija de Juan Rafael Zárate (1780) el “guitarrero de Quirpa.  Contaba “Ña Clara”, entonces viejecita de 93 años de edad, que  nació, creció y vivió la mayor parte de su vida en el Barrio "La Lagunita" de Camaguán; allí casó con Juan Rafael Zárate, famoso músico y tocador de “cuatro” del célebre arpisto José Antonio Quirpa. “Aquella trágica noche cayó a traición, abatido a machetazos. 

Su cuatrista Juan Rafael Zárate, herido de un terrible machetazo en una pierna, fue recogido por unas piadosas vecinas y después de varios días, ya convaleciente, envolvió su cuatro en un gran pañuelo de madrás y se fue a su casa en Camaguán. Nunca más volvió a tocar su “cuatro” en los bailes públicos ni a acompañar a otro arpista; únicamente lo pulsaba en sus horas de recuerdos añorando con lágrimas en los ojos los días felices en que acompañaba al gran arpisto en “su creación” de 14 arpegios, de los cuales sólo José Cupertino Ríos Viña alcanzó a ejecutar 12 arpegios; nunca otro arpisto llegó más alto en la ejecución de un "Quirpa". Suponemos que cuando hablan de arpegios se están refiriendo a “variaciones sobre el tema central”. Otros arpistos le dicen “vueltas”.  

Parece que Quirpa le daba 30 vueltas al joropo; cuando las muchachas le preguntaban cómo se llamaba y ya era el más solicitado en la Villa de San Jaime y sus alrededores, él contestaba; “Se llama El golpe que hace llorar”.Yo conocí la casa de Juan Rafael Zárate, vivía en ella Antonio Zárate, su hijo mayor, una larga y ancha casa techada con hojas de palma, las paredes eran trozos de palmas montadas unas sobre otras, dejando un espacio como de 30 cm; el sol y el aire entraban libremente como en toda vivienda de los campesinos; Antonio tocaba el “cuatro” y cantaba como su padre; también Félix el hijo menor; éste se fue a vivir a La Unión de Barinas y se llevó consigo a su madre, ya viejecita. Félix, además de ser un buen cuatrista y versificador "relancino", ejercía la profesión de matarife”. 


Contaba doñas Blanca Flor que cuando tenía doce años conoció a Custodio Quendo y a Dámaso Berroterán  pero que no eran de esas tierras sino de Aragua. No le  gustaba verlos porque eran muy borrachos, Siempre andaban “rascados”. Él la llamaba y de cantaba:



“Acérquese Niña Flor; 
Ven acá y dame la mano; 
que si canto bueno y sano,
Borracho canto mejor”.


Algún tiempo después de haber sido asesinado por arreadores de ganado, la gente comenzó a llamar al joropo: “Kirpa” o “La Kirpa”.



El pueblo venezolano, tan respetuoso de sus ídolos, compuso coplas que han corrido y seguirán corriendo por todas las cantinas del medio rural. Ambas de autores anónimos. Una antigua copla  recopilada por los viejos llaneros de Camaguán dice:              



“Yo no quisiera pasar  
Por donde llaman Güiripa
Por no ver la sepultura
Donde enterraron a Quirpa"



Ahora nos queda a nosotros investigar lo siguiente: el pueblo de Güiripa “donde mataron a Quirpa” ¿es el aragüeño que está al lado de San Casimiro o es el que estaba en la costa del Meta, que antes pertenecía a  la Provincia de Barinas y ahora pertenece a los llanos de Casanare?



No sabemos a ciencia cierta dónde murió. pero si sabemos que nació en la sabana “dónde nacen los cantares”.

20 abr 2015

EL PRIMER GOLPE DE ESTADO



Cada vez que oigo decir que estamos en la “Quinta República”, me pregunto: ¿Cuáles son las otras cuatro? y no logro encontrar la respuesta. Entiendo que cada historiador tiene el derecho de dividir la historia en los fragmentos que quiera y que le permitan estudiarla mejor, pero debe ser muy claro en el momento de explicar la división que adopta. He leído desde quienes afirman que la “Venezuela Independiente” es una sola que nació el 19 de abril de 1810 y que ha pasado por momentos en los cuales se perdía el poder ante la España que nos había dominado por tres siglos, para volver a retomarlo y así, hasta por tres veces, hasta quienes afirman que en realidad han sido seis repúblicas. Como hoy (cuando escribo esta crónica) es 19 de abril y se cumplen 205 años del primero, debo decir con claridad lo que pienso sobre el asunto, especialmente porque La Victoria ha tenido mucho que ver con “las tres” que creo que existen. Efectivamente, creo que estamos en la “Tercera República” y no en ninguna quinta porque no ha habido ninguna cuarta.


La “Primera República” nació con el golpe de estado que el Cabildo de Caracas le dio al Capitán General  de la Provincia, el 19 de abril de 1810, pero aclarando que ese día no se declaró ninguna independencia, sino por el contrario, se declaró “la dependencia”, porque ese día declaramos que no dependíamos del Rey Usurpador que estaba en el Trono de Madrid, José Bonaparte, hermano de Napoleón, a quién los madrileños llamaban “Pepe Botella” porque era un tronco de borracho, sino que “dependíamos” de nuestro verdadero rey que era Fernando VII quien estabas preso en Bayona, cautivo de los franceses que habían invadido a España. Sin embargo, ese día se puede tener por el “Día Auroral” porque fue “el primer paso”. Antes hubo muchos otros “primeros pasos” como el del Negro Miguel en Buría, el de Francisco Javier Pirela, el de José Leonardo Chirinos, el de Juan Francisco de León, el de Gual y España, la fracasada invasión de Miranda en 1806 y otros más, pero no se les da  la importancia que se le da a éste, porque fueron primeros pasos que no tuvieron “segundos pasos”, mientras que este sí tuvo, que fue el 5 de julio del año siguiente cuando sí se declaró la independencia.  En un dictamen de la Academia Nacional de la Historia de 1909, a una consulta formulada por el General Juan Vicente Gómez, quién consultó cuál se debía considerar el día auroral, la Academia contestó que el 19 de abril.  Tanto es así,  que a raíz de ese golpe se formó una “Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII”.

Pero podemos admitir que ese día “nació” la “Primera República” que se confirmó el 5 de julio del año siguiente.   Y es más, hasta casi un año después la Junta de Caracas seguía actuando en nombre del Rey. A la Junta se la llamaba “Su Alteza” y todos sus decretos comenzaban diciendo “Don Fernando VII, Nuestro Señor, Rey de España &&& y en su nombre, la Junta de Gobierno de Caracas, “confiere el grado de General de mis Reales Ejércitos a Don Francisco de Miranda” o, “confiero el grado de Mariscal de Campo a Don José Félix Ribas” o, “confiero el grado de Capitán al Teniente Simón Bolívar” y así a todos los demás. O sea, que los grados militares a quienes lo destronaron, sed los confirió el propio rey a través de “su Junta de Gobierno de Caracas”. Esta junta convocó un congreso y durante todo el año 1810 y parte del 1811, se eligieron diputados que se reunieron el 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde de San Javier de Caracas, hoy conocida como Esquina de El Conde. Este congreso discutió durante los meses de marzo, abril, mayo, junio, y el 5 de julio de 1811, declaró la Independencia. Así comenzó la “Primera República”.


Pues bien, contra esta primera república insurgió un brillante oficial de la Marina Real, llamado Domingo Monteverde y luchó hasta que el 20 y el 29 de junio de 1812 fue derrotado dos veces en La Victoria por el Generalísimo Miranda quien después de darle dos palizas, se rindió y le entrego la Patria. O sea, que la “Primera República” nació en Caracas y se perdió en La Victoria.
     

Los patriotas huyeron hacia las Antillas, de allí a la Nueva Granada y en enero de 1813, Bolívar invadió por el Táchira en lo que se conoce como La Campaña Admirable y el 4 de agosto de 1813 llegó a La Victoria donde el gobierno realista le presentó la Capitulación. Así comenzó la “Segunda República” que duró hasta diciembre de 1814 cuando los patriotas son derrotados en Urica donde muere Boves. O sea, que la “Segunda República” nació en La Victoria y murió en Urica.

Salen nuevamente los patriotas hacia las Antillas y regresan a una lucha que dura hasta 1821, cuando el 24 de junio se libra la Batalla de Carabobo y Venezuela consolida su independencia. Pero no se crea que con la Batalla de Carabobo nos convertimos en una Patria Independiente, Libre y Soberana como se nos ha repetido hasta la saciedad. Quedamos independientes de España pero desde dos años antes de Carabobo, el 17 de diciembre de 1819, el Libertador había creado una República llamada Colombia y que nosotros hoy en día llamamos la Gran Colombia, integrada por Perú, Bolivia, Ecuador, Venezuela y la actual Colombia. Va a durar once años, hasta 1830 cuando se disuelve. 

La capital de esta república es Bogotá y Venezuela es un departamento gobernado desde allá, por una oligarquía que trata de echarle mano a Venezuela y de imponer sus órdenes especialmente en lo militar. Desde un principio Venezuela se muestra reacia  a obedecer órdenes y podemos decir que no fue que “nos separamos” de Colombia sino que nunca entramos de lleno. Obedecíamos cuando las órdenes venían firmadas por el Presidente porque era Bolívar pero cuando salía en campaña y las órdenes venían firmadas por el Vicepresidente, no les parábamos. Las contradicciones son tan agrias que desde antes de 1826 hay movimientos separatistas; son muchísimas las cartas de Páez a Bolívar pidiéndole que viniera a controlar la situación, hasta que El Libertador viene en  1827 para darse cuenta personalmente de que nadie estaba de acuerdo con pertenecer a Colombia ni con que la capital fuera Bogotá y no Caracas. Cuando el 5 de julio de 1827 Bolívar se va por última vez, sale convencido de que la ruptura es inevitable. Al fin Venezuela se separa, pero ya para ese entonces, Colombia no existe. Ya se han separado Perú, Bolivia y Ecuador. Solo quedan unidas Colombia y Venezuela pero con la capital en Bogotá y sin El Libertador a la cabeza, porque ya ha renunciado a la presidencia. Ese año es trágico para Bolívar porque matan al Mariscal Sucre, se disuelve Colombia y  él muere el 17 de diciembre, a los 11 años exactos de haber fundado a Colombia. El Congreso reunido en Valencia bajo la presidencia del sabio doctor José María Vargas (gran amigo y albacea del Libertador), crea la República de Venezuela; nace así la “Tercera República” que es en la que estamos actualmente. 


GENERAL EN JEFE JOSÉ ANTONIO PÁEZ HERRERA
En esta “Tercera República” va a suceder de todo; primeramente será gobernada por los hombres que hicieron la independencia: Páez, Soublette, Tadeo y Gregorio Monagas, el doctor Vargas y otros. Surgen contradicciones sociales, entre ellas la más importante, el no haber abolido la esclavitud y que 44 años después del 19 de abril y 33 años después de la batalla de Carabobo, todavía muchos libertadores están comprando y vendiendo esclavos.  Surge un movimiento político llamado el liberalismo, acaudillado por Antonio Leocadio Guzmán, quien funda un periódico llamado “El Venezolano” y crea el Partido Liberal y comienza una agitación que va a terminar en una guerra llamada la Revolución Federal que llega al poder y convoca una Asamblea Nacional  que se reúne el 17 de junio de 1863 aquí en La Victoria. De ella salen elegidos Presidente de la República el general Juan Crisóstomo Falcón y Vicepresidente el general Antonio Guzmán Blanco. Se redacta una nueva constitución que divide a Venezuela en estados y ya no en provincias como hasta ahora y que le cambia el nombre a la república que ahora se llama “Estados Unidos de Venezuela”. O sea que así como la Campaña Admirable termina en La Victoria con la Capitulación de 1813, la Guerra Federal también termina en La Victoria con la Asamblea de 1863, medio siglo después.


Ahora  van a gobernar el país los llamados Próceres de la Federación que son el Mariscal Juan Crisóstomo Falcón. Antonio Guzmán Blanco, Joaquín Crespo, Francisco Linares Alcántara, Juan Pablo Rojas Paúl, Raimundo Andueza Palacio e Ignacio Andrade, estos últimos cuatro, casados con cuatro victorianas. 


El gobierno de los federales llega a su fin en 1899, cuando en una campaña parecida en la brevedad a la Campaña Admirable, llegan los andinos al poder. Al frente vienen cuatro presidentes de la república quienes gobernarán en orden alfabético: Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita.


Es durante este período cuando se funda el ejército nacional, la hacienda pública nacional y cuando aparece un elemento que va a cambiar la vida venezolana: el petróleo. Al último de los presidentes tachirenses lo derroca un golpe de estado el 18 de octubre de 1945 y nos gobernarán una Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, luego el primer Presidente elegido por el voto universal, directo, secreto, analfabeta y femenino, el escritor Rómulo Gallegos quien dura apenas 9 meses en el poder y es derrocado por un golpe de estado el 24 de noviembre de 1948. De allí en adelante nos gobernarán Carlos Delgado Chalbaud, Germán Suárez Flamerich, Marcos Pérez Jiménez y tras su derrocamiento por otro golpe de estado, Wolfgang Larrazábal, Edgar Sanabria Arcia, Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera Carlos Andrés Pérez, Luís Herrera Campins, Jaime Lusinchi, Ramón J. Velásquez, Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro, todos ellos dentro de la “Tercera República” nacida en 1830 cuando nos separamos de Colombia.