16 mar 2015

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR




¿Dónde nació esta canción tan popular, tan sencilla y tan bella que es la más conocida y cantada a nivel mundial y se interpreta en todos los idiomas de la tierra? ¿Quiénes fueron sus autores y bajo cuáles circunstancias se compuso y en cuánto tiempo? Es tal vez, junto con el “Cumpleaños feliz” (Happy Birthday)  la de mayor difusión durante los cumpleaños y las navidades. Todo el mundo se las sabe y sus notas nos alegran y enternecen en cualquier lugar de la tierra, donde nos encontremos.

A los victorianos nos enseñó su origen, uno de los personajes más encantadores que haya habitado nuestro pueblo, cuyo nombre está asociado con el progreso de la ciudad y al mismo tiempo, con una época romántica, bucólica y parroquial, que ya se marchó desde hace mucho tiempo.  Era de origen alemán y se llamaba Walter Bartoleit, fue ordeñador de vacas, propietario de tierras, creador de zonas industriales, viajero incansable y poeta.

Solía reunir a sus amigos y contarles la vida de su lejano país, su llegada a La Victoria, su arraigo para siempre en nuestra ciudad y de cómo compró la hacienda Soco donde llegó a producir en invierno 3.500 litros de leche que él mismo vendía de casa en casa por todo el pueblo, en cántaros que  llevaba en una carreta de mulas; como decidió industrializar su finca y por qué los avisos los publicó no en Venezuela sino en el “New York Times” de Nueva York, lo que explica la llegada de gran cantidad de empresas extranjeras y en fin, relataba cómo nació la ciudad industrial a mediados del siglo XX lo cual originó el crecimiento y la modernización de nuestra ciudad.

Al final siempre decía: “Para mí es un honor haber transformado mi hacienda en zona industrial, aunque en el momento haya sido muy doloroso haberme separado de mis vacas”.

Al regreso de uno de sus viajes, Walter nos reunió y nos contó una bella historia que había investigado personalmente en el propio pueblo  natal de la hermosa canción y ese año nos regaló una postal navideña adornada con sus propios dibujos y pinturas que conservamos con mucho cariño.  

¿Donde nació esta canción tan popular, mundialmente conocida y difundida? Durante una estadía en la montaña austriaca en la época del invierno, cubierta de nieve, seguí  las huellas de esta canción. En Oberndorf, en la cercanía de Salzburgo, tierra de grandes músicos, tuve la oportunidad de estudiar y hasta vivir nuevamente el origen de ‘Noche de Paz, Noche de Amor”.  

En una forma simple nació esta canción tan famosa; la canción navideña por excelencia. Y asi también, fueron sus creadores: simples, sencillos, creyentes, modestos. Era a finales del año 1.818 y para el 24 de Diciembre estaba anunciada la visita de su Alteza Real el Príncipe del Imperio Austríaco quien iría a pasar la navidad con los habitantes del pueblo. Pero un día antes de la llegada de tan importante personaje y a pocas horas antes de celebrarse la Misa Navideña, dejó de funcionar el órgano de la Iglesia de San Nicolás, Patrono del pueblo. ¿Qué hacemos? Dos amigos se ofrecieron inmediatamente para solucionar esta difícil situación. Se llamaban  Josef Mohr, cura de San  Nicolás y su amigo Franz Xaver Gruber, maestro de escuela y organista. Mohr pasó toda la noche antes de la misa navideña escribiendo el texto para “Noche de Paz-Noche de Amor” y se lo entregó al día siguiente, el 24 de Diciembre, a su amigo Gruber en forma de una poesía para que él luego le pusiera la música correspondiente, para que esta obra pudiera ser presentada en la Misa de Gallo, para suplantar la falta de la música del órgano. 

A Gruber le quedó muy poco tiempo para llevar a cabo el deseo de Mohr, por lo que la melodía debía ser muy sencilla ya que además debían ensayar al coro de niños de la iglesia, pero pudo lograrlo y  durante  la Misa Navideña se oyó por primera vez la composición para dos voces solistas con coro y  acompañamiento de guitarra. En la primera presentación de la obra los solistas fueron los propios Mohr (Tenor) y Gruber (Bajo) y uno de los dos tocaba la guitarra y con ellos, el coro completo de la iglesia (niños y adultos) que fue ensayado de carrerita. El éxito fue rotundo e inmediato. Las ediciones, en una acción relámpago desde el año 1818, fueron incontables. 

Fue traducida en más de 100 idiomas. No fue cantada únicamente por los coros de los muchachos de Viena y Regensburgo o Bing Crosby, también Freddy Quinn la tenía en su repertorio y hasta Luis Armstrong y Elvis Presley la interpretaron. Hoy en día tiene casi una función litúrgica de la Noche de Navidad. Es imposible imaginarse la Noche Buena sin ella. Desde el pueblo nevado de Oberndorf, esta canción inmortal inició su gira triunfal por el mundo y también llegó hasta nosotros en Venezuela y La Victoria. “Noche de Paz-Noche de Amor”. Inolvidable para la historia quedan los creadores de esta composición: Josef Mohr y Xaver Gruber.

Y aún ahora, después de más de 160 años, los acordes de este cántico maravilloso logran cubrir la miseria de guerras y hacer callar los sufrimientos. Deseamos que esta melodía llegue hasta los rincones  más humildes para traer consuelo, paz y esperanza.

“Quiero que estas estrofas también lleguen a casa de mis amigos y les permitan -igual que a mí- olvidar y perdonar penas, injusticias y diferencias ocurridas en el último año”.

“Que la paz, alegría, esperanza y Amor al Prójimo sea la consigna para el próximo año en cuyo umbral ya estamos. Nos tomaremos de las manos y cantaremos juntos este Himno de Paz”. Estas palabras, este relato, son tomados en su totalidad de la vieja tarjeta de Navidad que Walter Bartoleit nos envío a sus amigos hace muchos años. Su recuerdo ha sido imborrable y hemos querido publicar esta crónica en un tiempo lejano a la navidad para que nos llegue más a lo profundo, sin el bullicio de las algarabías, ni los aguinaldos, ni las gaitas, ni los cohetes, ni las campanas, para recordarnos que todas nuestras noches deben ser de paz y deben ser de amor; como Walter siempre nos decía.
“Soy un hombre con raíces en el este, De una comarca donde el viento empuja las nubes”. 

9 mar 2015

EL DÍA DE LA MUJER EN LA LOGIA VICTORIANA


El pasado domingo 8 de marzo, con motivo de ser el Día de La Mujer, la Logia de Adopción Paz y Armonía N° 9, integrada por damas, celebró en su sede que es la misma de la sesquicentenaria Logia Victoria N° 9, una Tenida Blanca durante la cual se rindió merecido homenaje a la educadora victoriana Profesora Ivelisse del Carmen Manzano Buznego de Parodi al imponérsele la máxima condecoración que confiere esa corporación y en la cual estuvieron presentes distinguidas damas de la ciudad entre ellas, doña Bettys Muñoz Henríquez Rectora Magnífica de la Universidad Territorial de Aragua “Federico Brito Figueroa”, la doctora Milagros Borseguí, doña Carmen Luisa Ochoa, las hermanas Morales Díaz, doña Alejandrina Pérez Reazza en representación de las máximas autoridades masónicas, la Licenciada Danielle Andrea del Carmen Parodi Manzano, el doctor Iván Jiménez,  doña Teresa Mata de Pacheco, don Jesús Núñez Fuentes y señora, don Rubén Páez y su señora esposa Gisela de la Luz de Páez, don Aristóbulo Aponte y señora, así como los integrantes de ambas logias, acompañadas de sus honorables familias.
 

GISELA PASTORI DE NÚÑEZ,
ORADORA DE ORDEN

El Discurso de Orden estuvo a cargo de la Profesora Gisela Pastori de Núñez, educadora, escritora e historiadora victoriana, quien leyó un  documentado y emocionado estudio sobre la trayectoria de la mujer venezolana y victoriana en especial, con énfasis en su presencia y participación en la etapa precolombina tanto en su carácter de sostén de la unidad familiar como en su rol de luchadora por su propia emancipación y la de sus etnia. 

Sumó el aporte del elemento africano y posteriormente discurrió sobre la mujer criolla que va desde apoyo de sus maridos en la lucha por la independencia, hasta soldado en la hora de la batalla. Enfatizó la presencia de la primera heroína de nuestra lucha por emanciparnos, al referirse a una mujer del Pao de Zárate llamada Juana Antonia Díaz Padrón de Montilla, dueña de la hacienda “Santa Rosa”, madre de los hermanos Mariano y Tomás Montilla, la única heroína del 19 de abril de 1810, a quién el Capitán General Vicente Emparan en su relato de lo que sucedió, la menciona, como “dama muy activa en las conversaciones y arreglos que culminaron con su derrocamiento”. Dice que es cómplice de los revolucionarios y madre de dos de ellos, “osados y viciosos”. “Con su verbo y con su ejemplo animó a los jóvenes compañeros de sus hijos y participó activamente en los sucesos de 1810”. 

Fue la única mujer que intervino en nuestros acontecimientos aurorales y estaba tan clara en que los gobernantes deben oír al pueblo que en una oportunidad cuando pidió hablar con el Capitán General Domingo Monteverde para solicitar la libertad de sus hijos y éste se negó a recibirla, le dejó escrito un papel que decía: “si no escucha al pueblo ¿para qué quiere gobierno”?. Murió Doña Juana Antonia en el año terrible de 1814, mientras su hijo Mariano se cubría de gloria en la Batalla de La Victoria y su hijo Tomás servía como Secretario del Guerra del Libertador. Es célebre la frase con la que despide a sus dos hijos cuando deciden incorporarse a los sucesos de la independencia: “No hay que comparecer en mi presencia si no volvéis victoriosos”. 

Doña Juana Antonia es tenida como la única heroína civil del 19 de abril de 1810 y en consecuencia, primera heroína de nuestra independencia. Se refirió igualmente a la madre de los hermanos Muguerza, vecina de la plaza. Relató que según una vieja historia trasmitida de generación en generación, en medio de la batalla, muertos ya heroicamente los hermanos Muguerza, el general Ribas se acercó a la casa de la familia y dirigiéndose a la madre, le comunicó la infausta noticia en los siguientes términos: “Comadre, mala noticia para Usted y para la Patria; mataron a los muchachos”. Con estoicismo espartano, la madre victoriana le respondió: “General, la mala noticia es para mí; para la Patria no porque ahí está el otro”. Y dirigiéndose al hijo menor de apenas catorce años le dijo: “Váyase con su padrino y defienda el puesto de sus tres hermanos”. 


El discurso continuó con un recuento pormenorizado del aporte de la mujer a la vida nacional y regional en el magisterio, en el hogar, en la vida profesional y el promisor futuro a que está llamada la mujer en nuestro país y en el mundo cuando la justicia prevalezca sobre las injusticias.


ALICIA BLANK PRIMERA
MUJER GOBERNADORA

Terminada la Tenida Blanca, la reunión se prolongó hasta bien entrada la tarde. En “los pasos perdidos”, las conversaciones giraron sobre el mismo tema y hubo oportunidad de recordar que la primera mujer que ejerció el cargo de Gobernadora del Estado Aragua, fue la victoriana Profesora Alicia Blank de Montenegro, hija del industrial y político victoriano Carlos Blank Antich. Había nacido en La Victoria el primero de agosto de 1931 hija del conocido político e industrial  victoriano Carlos Blank Antich, hijo mayor de Misia Carmen Antich Lazo y de don Eduardo Eulogio Blank. Doña Alicia fue educadora toda su vida. Comenzó su abnegada profesión en la “Escuela Laureano Vallenilla Lanz” de Villa de Cura de donde pasó a otras instituciones educativas, hasta ser Fundadora del legendario “Liceo José Luís Ramos”  de Maracay, profesora del “Liceo Adolfo Ernst” (nocturno) y del  “Liceo Agustín Codazzi”. Casó con el Profesor Raúl Montenegro, conocidísimo educador y hombre público de Aragua, con quien procreó tres hijos llamados Karim Alicia,  Lizabeth del Carmen y Raúl Ramón, quienes le dieron siete nietos y seis bisnietos. 

Su magnífico desempeño como docente hizo que el doctor Ildegar Pérez Segnini, recordado gobernador modernizador de Maracay en los tiempos del Presidente Raúl Leoni, la designara Secretaria de Educación del Estado. Fue entonces cuando en 1968,  ante la necesidad de ausentarse del país, el gobernador Pérez Segnini decidió designarla Gobernadora Encargada del Estado Aragua, lo cual constituyó un gran paso de avance porque hasta entonces las mujeres no habían conquistado la preponderancia de que disfrutan hoy en día gracias a sus méritos. Tenía entonces 36 años. Al prestar juramento como gobernadora. Doña Alicia se convirtió en la Primera Mujer Gobernadora, cargo que muchos años después desempeñaría doña Estela Roca de Azuaje. 

Para los victorianos fue y sigue siendo motivo de legítimo orgullo el que nuestro estado, cuya capital fue durante muchos años  La Victoria “ciudad prócer y agraria teñida por las rojas tragedias del pasado” al decir de nuestro gran poeta Sergio Medina, haya sido gobernado por una mujer, la primera, perteneciente a una muy querida familia de nuestra ciudad, con lo cual se honró a la mujer venezolana y se enalteció el gentilicio victoriano.   

Del discurso de Gisela Pastori de Núñez salimos todos fortalecidos al comprobar que le ha tocado a nuestras mujeres abrir caminos; y de la lectura de su hoja de vida y de la de la profesora Manzano Parodi pudimos comprobar que nuestras mujeres han pasado partes importantes de sus vidas, preparándose para ser mejores profesionales cada vez, sin desatender las otras funciones que como madres, esposas y almas de nuestros hogares, les corresponden. ¡Gloria a nuestras Mujeres!

LA RECTORA, LA ORADORA Y LA HOMENAJEADA